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Desde un punto de vista genérico, la memoria es lo
que nos permite fijar, conservar y reproducir las imágenes
de objetos, pensamientos o sentimientos sin necesidad
de que estén presentes.
La memoria se manifiesta en tres fases:
- Registrar o fijar un recuerdo.
- Retener u organizar el recuerdo.
- Recuperar el recuerdo.
Según la duración del recuerdo podemos distinguir la
memoria a corto plazo y a largo plazo. Esta última es
la más importante para el estudiante, y ha de quedar
claro que para pasar de la primera a la segunda es fundamental
la atención y el tiempo que dediquemos (una consolidación
mínima requiere de 5 a 10 minutos).
Existen varios procedimientos para que se realice este
paso:
- Automáticamente si la información es de interés.
- Por medio de la repetición.
- Elaborando la información de forma lógica y significativa.
Dejando de lado el primero de los procedimientos (ya
que no requiere trabajo alguno), y según la forma de
asimilar lo que se estudia la memoria se puede clasificar
en:
- Mecánica (por medio de la repetición)
- Significativa (asimila el material y lo organiza
dentro de una estructura o marco de referencia).
Cuando se estudia algo por primera vez se utiliza más
la memoria mecánica y conforme nos vamos familiarizando
con el tema recurrimos más a la significativa.
Podemos fomentar el uso de la memoria significativa
si se prepara el material para que los elementos sueltos
se unan en grupos lógicos por medio de la asociación
de ideas. Algunas técnicas para ello son:
- Organizar el material de forma que tengan alguna
relación entre ellos, que tengan sentido y que se
integren en un todo lógico.
- Agrupar los elementos de manera que formen historietas
o comics que nos vayan llevando de una viñeta a otra.
- El emplear la rima o el ritmo al memorizar (las
tablas de multiplicar que aprendimos de niños).
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