|
Podemos definir la atención como la actitud consciente
para percibir de forma clara los estímulos que nos llegan
del exterior.
La atención se puede manifestar en dos formas:
- Atención espontánea: originada al quedarnos
sorprendidos ante un hecho determinado.
- Atención voluntaria: requiere una disciplina
seria de estudio, puesto que se trata de un acto consciente
que hemos por tanto de provocar nosotros. La atención
voluntaria es la que debemos trabajar para mejorar
nuestra capacidad de estudio.
Centrándonos ya totalmente en la atención orientada
al estudio, una de las primeras cosas que podemos hacer
es eliminar lo que nos distrae y aprovechar lo que nos
permite concentrarnos con facilidad.
Algunas causas de distracción son:
- Lugar inadecuado para el estudio.
- Diversas atracciones (televisión, amigos/as, excursiones,...).
- Ausencia de objetivos.
- Monotonía en la actividad.
- Falta de descanso.
- Mala distribución del tiempo de estudio.
- Alimentación deficiente (desequilibrada, poco natural,
o mal repartida, como por ejemplo salir de casa habiendo
desayunado poco o nada).
- Pensamientos negativos (no puedo, no soy capaz,..)
- Conflicto con otras actividades.
- Problemas familiares, sociales, económicos,...
Y algunos factores que fomentan la atención son:
- Planificar con cierta minuciosidad el trabajo a
realizar.
- Jerarquizar el trabajo: primero lo más fácil, luego
lo más difícil y por último lo intermedio (hay también
quien dice difícil, intermedio y fácil).
- Eliminar de la vista y de los oídos lo que perturbe.
- Preparar el material necesario y tenerlo ordenado.
- Fraccionar las tareas con periodos de descanso.
- Andar para favorecer el aprendizaje de memoria.
- Si cansa una actividad sustituirla por otra, nunca
por tiempos inferiores a 30 minutos.
|